Muerte emergente
Jan 29th, 2009 by Srta Cyborg
Los sistemas caóticos y complejos permiten observar fenómenos emergentes. Es más, la emergencia es uno de los rasgos característicos de la complejidad según la teorías del caos, si uno entiende bien estos modelos teóricos y su posible aplicación a la Red.
En tanto que sistema caótico y aparentemente complejo, la Red presenta numerosos fenómenos de emergencia. Algunos de ellos, como ya venimos señalando, se trazan sobre la linea del tiempo y tienen que ver con la condición biográfica, mortal y temporal, del actor en red. No contamos con datos suficientes debido a la propia juventud de la Red como dispositivo ontológico para valorar la manera en que las distintas instancias biográficas interactuarán con la totalidad del sistema en procesos de largo recorido temporal, pero sí con los primeros indicios de fenómenos que han de ser de interés para la teoría de la información.
Se ha conocido hace unas horas la noticia de la muerte o asesinato o suicidio colectivo cometido por una pareja de color sobre sus cinco hijos en Los Angeles, Estados Unidos. Bajo la presión y el pánico de la crisis global que nos asola, Ervin Antonio Lupoe decide con su mujer acabar con la vida de su familia: With no jobs and 5 kids, better to end our lives (sin trabajo y con 5 hijos mejor acabar con nuestra vida), escribe en su nota de despedida.
Según informan las noticias, Ervin Antonio Lupoe contaba con una página en Facebook, que ayer miércoles ya no era visible. En esta página, además de datos personales, aparentemente podían visitarse las fotografías de su familia, de sus cinco hijos. Rebecca Hahn, representante de Facebook, declaró a la CNN
“When it comes to our attention that a user has passed away, we put the profile in a memorial state. In the memorial state, certain profile sections and features are hidden from view to protect the privacy of the departed. We encourage users to utilize groups and group discussions to mourn and remember the deceased.”
Cuando llega a nosotros la noticia de que un usuario ha fallecido, ponemos su perfil en estado de recuerdo [traducción provisional, trad alternativas= in memoriam]. En estado de recuerdo, ciertas secciones y opciones de su perfil se ocultan a la vista para proteger la privacidad del fenecido. Animamos a los usuarios a usar los grupos y discusiones de grupo para hacer el duelo y recordar al traspasado.
De este caso, nacen varias consideraciones. Algunas factuales/legales, otras que tienen que ver con la conducta en red y otras con la emergencia del propio fenómeno de la muerte desde el punto de vista del propio sistema digital, de la Red como medio.* Más preguntas que respuestas.
En primer lugar, ¿quién tiene la potestad para decidir la retirada o no de los datos y contenidos que el usuario libre y públicamente depositó en Facebook? Por el momento, parece ser que el propio sistema. La representante de Facebook o Facebook mismo, pero no las familias o herederos, ni la policía, por lo que se ve. Pensemos lo que pudiera ser el perfil de usuario de un terrorista islámico y su red social. ¿Qué hubiera ocurrido en esa circunstancia? ¿Qué sería más interesante o útil socialmente y que sería lo legítimo? Seguramente dejar los datos del terrorista en abierto para poder seguir recabando información acerca de la red social del delicuente o sospechoso. ¿Se puede hacer eso? Cuando alguien muere en la Red, ¿quién es responsable de sus datos y contenidos? ¿se heredan los datos personales? ¿tienen nuestros herederos derechos sobre ellos? ¿podemos ser testaferros, albaceas, guardianes o herederos de datos y contenidos digitales como se es de otro tipo de propiedad o dejarlos en herencia? ¿la ley de protección de datos actual toma en consideración esa pequeña incidencia que es la muerte del sujeto que es fuente de los datos? ¿debiera tener en cuenta la muerte? ¿qué ocurre bajo otras condiciones, como el estado de coma, la demencia o una enfermedad grave? ¿quién hace la verificación de nuestra muerte y cómo –nuestro certificado de defunción digital, por decirlo de alguna manera– para la inhabilitación de nuestra presencia digital en Internet? ¿cuentan los deseos de familiares y amigos?
En segundo lugar, dejando aparte la irónica manera en que la representante de Facebook nos sigue animando a usar su red social para rendir duelo al fallecido, resulta curioso observar no ya quién sino “cómo” se establecen los límites que pueden existir respecto a la gestión de los datos y contenidos públicos de quien ya no existe. La representante de Facebook atestigua que unos deben ser retirados de la vista pública y en cambio otros no “para proteger la privacidad del fenecido”. Pero ¿quién decide si “unos” o los “otros”? ¿con qué criterio? ¿se ha retirado por completo la página de Ervin de Facebook? ¿qué pasa si ahora me quiero hacer su “amigo” [en Facebook el usuario tiene que autorizar el vinculo de amistad para que otro amigo pueda acceder a todos sus contenidos]? ¿quién lo va a autorizar? ¿por qué es legítimo retirar sus fotos [se entiende que para evitar el morbo] pero no en cambio crear o fomentar grupos de discusión acerca de su muerte? ¿empezará a circular la reliquia digital? ¿se intercambiaran “restos”, “rastros” digitales del fallecido de manera fetichista, como algún archivo de foto rescatado, como quien se reparte fragmentos de la túnica sagrada o el brazo de Santa Lucía?
Finalmente, toda otra cuestion es la manera en que el fenómeno de una muerte en internet se manifiesta a nivel de teoría de la información más allá de la conducta de sus actores individuales. Cabe trazar si la información emergente dentro del sistema acerca de un usuario fallecido aumenta o desaparece y en cuánto tiempo. Cuánto tarda en borrarse por completo todo rastro o dato o mención siquiera del usuario en la red a falta de actividad personal en el plazo de un número de años concretos. Si la Way Back Machine o los motores de búsqueda nos dejarán seguir haciéndolo presente a través del tiempo y si es idéntica (en calidad y cantidad) la información existente acerca de un sujeto que ha existido en red a uno que jamás la utilizó, cuál es la proporcionalidad.
Todo esto es más fácil de intuir que de observar, pero la red nos proporciona hoy herramientas para poder investigarlo sistemáticamente. Mejor que participar de los grupos de usuarios de Facebook en honor a Ervin.
(*) Personalmente es la primera ocasión en que oigo la expresión “memorial state” para contenidos de redes sociales. Quien conozca variantes en la denominación de este “estado” en otras redes o instancias anteriores del uso de esta expresión, por favor, que las aporte.
La verdad yo tampoco conocía esa expresión, y los perfiles (en facebook y hi5) de un amigo fallecido hace unos años, siguen ahí sin diferencia a los de otros.
¿Con quién se debe de comunicar uno? y ¿Cómo se avisa de una muerte?
Me parece que a éste hombre le dieron una cuenta “distinta” porque su muerte fue motivo de controversia.
Sobre la presencia de cada persona en la red, me parece que solamente se pueden heredar derechos si uno ha registrado contenidos ante derechos de autor.
Hay muchos huecos todavía. Y no parece que los legisladores estén prestando atención al territorio “intangible” que es la red, menos aún a sus sistemas emergentes.
Faltaría que redes sociales tuvieran la opción de aviso sobre muerte, al alcance de todos. Que se pida una confirmación al “fallecido” que de no ser contestada, se entenderá como que efectivamente ha muerto.
¿Cuántas veces no hemos soñado con desaparecer y fingir que estamos muertos?
Pues bienvenidos a la nueva era.
En la red uno puede crearse cuantas identidades desee.
Desaparecer para todos, y reaparecer con una nueva identidad.
Éste tema me despierta muchas cosas, disculpa que no lo deje todo en un sólo comentario.
Saludos.
Hay personas que ya han estado experimentado con tales condiciones. Aparecer, desaparecer, vivir una o varias vidas, morir una o varias veces para luego renacer. Son usos metadiscursivos del lenguaje y el código de redes. Usos que suelen “molestar” al sistema y a las personas que no lo. Tengo algunas novedades ….
Gracias por tus comentarios. Expresan atención y sensibilidad a lo que ocurre en los márgenes de discurso (dominante). Es en los márgenes e intersticios de donde nace siempre lo que es emergente, lo explicaba muy bien Raymond Williams.