Juntar
Jul 12th, 2008 by Srta Cyborg
Una mujer aquejada de un trastorno esquizo-afectivo me contaba:
- Me pongo dos calcetines distintos. Me pogo un sujetador y unas bragas distintos. En cada oreja me pongo pendientes distintos.
- ¡Yo no podría hacer eso! ¿Cómo haces una cosa así? ¿No te molesta sentir, al andar, un pie más grande y otro más pequeño, apretados, dentro del zapato? ¿No te molesta no sentir un misma tela o textura en el roce de la ropa interior, contra tu piel? ¿No te molesta que los pendientes sean de materiales y tengan pesos distintos?
- Nunca me he dado cuenta de ello hasta ahora. Creo que eso es, verdaderamente, un “signo” de locura.
Unificar nuestra percepción. Sensaciones en cruz. Pie-pie, oreja-oreja… x tetas-coño. Lo que me parece esencial es la vertical, esa pareja de órganos erógenos unificados en una misma sensación. Juntar nuestros senos con nuestra vulva, nuestros dos signos de identidad sexual conjuntados. ¿Quién lo hace? ¿cómo lo hace? ¿cuándo ocurre? Ocurre acaso cuando somos madres, cuando parimos y ese pequeño ser se nos viene del sexo al pecho. Ocurre cuando somos amadas, cuando se nos toca ahí y ahí; ahí en esos dos sitios puedo comprobar, guardo la certeza ‘que eres (de) sexo Mujer’.
Porque no es mala idea –para desestructurarse perceptualmente– diferenciar lo que es idéntico. Le hubiera gustado a Derrida, luchando contra la muerte. Dos ojos, dos orejas, dos pies, dos manos… ¡hagámoslos distintos! ¿qué libertad es esa, recién encontrada? Nuestra cultura podría encontrar en tales “anomalías” un síntoma de lo Aberrante. Pero peor idea me parece aún separar lo que es distinto, en lugar de unificarlo.
Juntar las tetas con el coño, nuestros signos de identidad sexual conjuntados. ¿Quién lo hace? ¿cómo lo hace? ¿cuándo ocurre? Erigir nuestra propia vertical, nuestro propio centro de sentido. O quizás un triángulo invertido, no sé. No sé cuál será la forma o cuál podría ser el grafo, el dibujo sobre nuestro cuerpo trazado. Pero lo que está inscrito es la posibilidad de esa vertical y esas sensaciones en cruz. Nada que envidiarle al hombre, aunque yo nunca haya negado mi propia penis envy.
Creo que a mi amiga le regalaré un conjunto combinado de bragas y sujetador. Será el primero de su vida. Nunca pudo tener uno antes. Es una chica pobre. Sus bragas son del chino (algodón) y su sostén de la mercería (simulacro de blonda). A lo mejor solo a los ricos nos es dada la oportunidad de “juntar”.