Contra la imagen: el manifiesto cyborg como praxis
Jul 6th, 2008 by Srta Cyborg
El ciberfeminismo debe ser anti-escópico
Lema Número 1 del Manifiesto Práctico de la Srta. Cyborg
Resistir al régimen de lo escópico (leer a M. Jay, H. Foster, R. Krauss…). Resistirlo hasta la Muerte, para salvar(nos de) la Muerte, que dería Derrida. Resistirnos al dominio de lo visual como mujeres en la red. Resistirnos a lo visual que se nos apropia sin quererlo, que nos captura sin que podamos remediarlo (paparazzis de lo femenino). Resistirnos a la Imagen, que se resiste siempre al discurso y no está suficientemente mediada por la palabra. Resistirnos a ella con el Dominio de la Palabra y de la Voz, con el régimen de la palabra: dicha o escrita, sonora o silenciosa.
Existe una ontología de la comunicación en la Red, en el ámbito de la comunicación digital. Donde la Imagen (muerte, simulacro, fetiche) se impone a la Palabra escrita (muerte, silencio, ausencia) se impone a la Palabra dicha (voz, oralidad, sujeto, presencia). Ninguna mujer puede seguir escribiendo en la Red sin ser consciente del juego de poder entre estos tres discursos: dichos, escritos, visuales. Escribir en el ámbito de lo digital sin tal consciencia equivale a no escribir en la Red como Mujer. Equivale a no escribir en un modo cyborg, en un modo posterior a lo digital como estado naciente. Equivale a ser moderno y no postmoderno en la manera que nos apropiamos de la red como espacio de representación y de escritura. Equivale a no entender la necesidad de reapropiación de la escritura cuando existe en pantallas y ocurre dentro de una estrategia feminista de continuo reempoderamiento.
Pocas mujeres en la red o seres femeninos en la red o cyborgs transicionales son conscientes de estos procesos y escriben desde una experiencia de este tipo. Y lo mismo que digo para la relación entre imagen-palabra-voz, se aplica para el principio de linealidad y la posibilidad de una escritura rizomática (lo ampliaré otro día).
Volviendo a las relaciones imagen-palabra-voz en la Red, se ha de admitir que la mayoría de nosotr@s servimos habitualmente la carnaza necesaria. Nos delectamos en ella –cómo no utilizar la imagen como fetiche, el poder del deseo y del detalle. Pero no es lo mismo utilizarla desde la oportunidad de esta reapropiación que utilizarla desde una posición consciente.
Generemos imágenes de rechazo y no de deleite, reivindiquemos el derecho al uso de una imagen distinta.
Mis congéneres del sexo (contrario) investigan propuestas alternativas. Por ejemplo Eugenio Tisselli abandera una batalla pro-escópica:
| [let's make all the black boxes transparent! - me]
Cada uno debe operar desde su particular posición de poder, identidad o exclusión. Yo no excluyo otras posiciones posibles de subjetividad. Solo hago manifiesto (de) lo que me parece pertinente desde una perspectiva ciberfeminista y necesariamente performativa. Esto es, desde el necesario mo(vi)m(i)ento post-feminista en que vivimos.
Somos seres transicionales. La reordenación de los discursos es parte de una estrategia de transición: de transacción y de distracción. Somos seres transaccionales, en continua negociación. Seres en transacción: en transición y continua negociación hacia un nuevo espacio de lo humano. Y de lo femenino. Sin excluir el elemento lúdico, lo que nos distrae. Lo literario, por ejemplo. Por eso, (fort-da) el juego cyborg. Por ejemplo:

Un pensamiento rizomático pasa por un proceso de agenciamiento de la realidad, de conceptos e ideas de la realidad ( desde las ideas de panadera hasta las de aquel ilustrísimo imbécil que lo sabe todo) y de ese proceso nace todo aquello que incluyes o excluyes en tu discurso (o en tu cuidado libro, o artículo), sin darle prácticamente ninguna resonancia al yo, pasando desapercibido y transitando. Y en ese proceso de agenciamiento rizomático no hay verdad, todo empieza y acaba por la mitad, no se piensa únicamente de forma dialéctica, contraponiendo verdades, o como si todo fuera un árbol genealógico y tuviera una génesis, o una basura de psicoanálisis (cito a Deleuze y Guatari).Lo que hoy es negación de lo escópico en la red, que a mí cuando pienso en Modigliani me pone triste, o incluso en todo el arte clásico (aquellas esculturas con aquellos pechos y aquellos testículos molestando pero necesarios), mañana puede ser de fantasmas, de locos, de dogmáticos en exceso, de fanáticos, pero puede estar justificado como una guerra y transitar como un velo en Irak o el petroleo que gasta el coche. Yo no quiero lemas, no soy capaz de negarlo erótico.
Lo que hoy es negación mañana es afirmación, (piensa que el superhombre no niega, afirma, y afirma incluso el azar), ¿Porque negar lo escópico? ¿Que clase de lema es este que se tambalea? Es como una pluma que vuela por el aire y al final cae al suelo real.