Antropología de redes y antropología de mujer
Jun 14th, 2008 by Srta Cyborg
Me fascinan los antropólogos, casi tanto como los sociólogos o los geógrafos urbanos o los biólogos, pero todos esos un poquito menos. Los Antropólogos, por encima de otras especies académicas, son especialistas en observar y decir obviedades para llegar a Ninguna Conclusión, más que a la que el propio ejercicio de Observación les permite.
Siempre he tenido una imagen del antropólogo científico como un mochilero: uno que viaja, se lo pasa bomba y luego se muere por contarle a sus amigos todo lo que vio. Alguien que se regocija en contarle de vuelta a sus amigotes lo divertido que fue cómo él veía a los nativos y cómo los nativos le veían a él y lo chulo que fue infiltrarse entre ellos. Alguien que mira y se deja ser mirado y hace una apoteósis final (y apostasis después) de todo lo dicho, a fin –yo diría– de olvidarse de si. Ah, el olvido de si.
Para muestra un botón: el último librito de Néstor García Canclini Lectores, espectadores e internautas (Gedisa) que post-cede a su anterior y más brillante Diferentes, desiguales y desconectados. Otro ejemplo: un encuentro en una casa okupa de Barcelona hace apenas unos días, donde el idolatrado Manuel Delgado se permitió muy a la Foucault criticar todas las instancias de la Institución de vigilancia, opresión, adoctrinamiento (la cárcel, el psiquiátrico, la escuela…) pero casi se nos queda en blanco cuando “se le recordó” que “la Universidad, también”. Otro más: el bellísimo, imprescindible pero insulso sumario escolar sobre la historia de la antropología feminista, de lo femenino o sobre el matriarcado que nos hace María Eugenia Carranza Aguilar en KAOSENLARED.NET. Para muestra un botón, great expectations:
El interés antropológico en las mujeres hasta la segunda mitad del siglo XX se limitó a los temas de parentesco, es decir, no las estudió como sujetos con valor en sí mismas, sino como madres, en tanto generadoras de hijos y como agentes que equilibraban las dialécticas de poder entre grupos e individuos a través de su intercambio…GRAN HALLAZGO… Las mujeres fueron consideradas mercancías, monedas de cambio, objetos de transacción en la mayoría de los casos, porque el etnocentrismo de los estudiosos les hacía buscar lo equivalente de su cultura occidental en las sociedades no occidentales que estudiaban, al tiempo que su ideología androcéntrica fijaba su atención en los elementos masculinos y despreciaba los femeninos…GRAN HALLAZGO… Pero el problema no es sólo que la Antropología haya sido construída como cuerpo teórico por varones que han ido a buscar informantes de sexo masculino, olvidando la perspectiva de la mitad femenina de la especie, que no podía fabricar sus propias teorías y que, como posteriormente se ha visto, ha mostrado un interés mucho mayor en estudiar mujeres……GRAN HALLAZGO… Como cualquier explicación de la opresión de las mujeres que tenga en cuenta solamente las variables económicas, la de Smith falla. No sabemos qué diría hoy el autor al respecto de que muchas mujeres que son económicamente independientes soporten malos tratos físicos o psíquicos por parte de sus parejas. Indudablemente, la posición económica de una mujer influye decisivamente en su situación de menor o mayor opresión, pero no se puede establecer una explicación unicausal economicista de la opresión de género, porque otros factores, ideológicos y simbólicos contribuyen a que exista… abrevio el recorrido… La polémica sobre la existencia del matriarcado se retomó con el surgimiento de la Antropología del género y, en la actualidad, algunos sectores del feminismo sostienen que “el gobierno de las mujeres” primigenio fue una realidad y no sólo un mito. Lo cierto es que nunca se ha podido demostrar la existencia de dicho sistema de organización socio-política aunque tampoco hay evidencias suficientes para negar categóricamente que en alguna etapa de la historia humana de la que no nos ha quedado constancia, surgiera el matriarcado. Pero, teniendo en cuenta que las sociedades recolectorascazadoras de las que hoy se tiene noticia no son ni siquiera igualitarias, el patriarcado o sistema en que los varones poseen mayor poder y autoridad (HARRIS, 1986:503-504) parece presentarse como la forma organización social que ha acompañado a los humanos desde que lo son. GRAN CONCLUSIÓN
Cuando uno se enfrenta a tales lecturas, duda, tiembla por un momento: ¿debo perder el tiempo en leer tanta información? Hay mucha información obvia en la red y mucha información en los libros, pero hoy los libros y la red nos sirven o debieran servir casi solo como mapas… para trazar el propio camino y construir el propio pensamiento. Uno lee: “se abre cita” - esto y esto y esto y lo otro lo dijeron Adam Smith, Margaret Mead, Malinowski, Boas…- “fin de cita”. Y uno se queda con los ojos como platos, a lo mejor alguna idea se le enciende en la cabeza, pero al fin… levanta la cabeza y dice: el mundo está ahí y no en esta letra pequeña. Vamos a empezar a leer por ahí….
¿Profesión inútil la del antropólogo? No me lo parece: hay también antropólogos orientados a vidas menos aventureras y/o contemplativas y sí al riesgo del compromiso y la acción, inmersos en lo que Husserl llamaba un Mundo de Vida. Pero estos no escriben o escriben menos y hacen más. Son unos pocos y pocas. Para evitar señalar con el dedo, los nombres no los diré, porque a buen entendedor…
No obstante habrá que reconocer –el propio Canclini lo reconoce en su entrevista– que lo que está cambiando es el modelo de intelectual. Si es que el antropólogo alguna vez fue un intelectual y no un mochilero atacado de relativismo multi-uso, que de todo le salva y para todo le sirve, como los tenedores y cuchillos de plástico de usar y tirar.
En Francia ya no surgen “Sartres” ni “Foucaults”; en Estados Unidos, ni Susan Sontag ni Noam Chomsky cumplen el papel que tuvieron en otras décadas. Lo que sí se comprueba es el avance de ciertos actores que ocupan espacios antes reservados a “los intelectuales”. Me refiero a los medios de comunicación y a los llamados think tanks, instituciones “de consulta” que operan como reservorios de ideas. Luego habría que tener en cuenta que han aparecido otros modos de socialización de la información, más anónimos, a través de Internet principalmente. Cada una de esas modificaciones debería considerarse antes de concebir acciones a futuro….Otro camino podría ser aprovechar recursos educativos que están disponibles en las universidades –especialmente las públicas– y en otros modos de acceso al saber que persisten en ámbitos como las calles y los barrios. Paralelamente, no se puede negar que hoy es mucho más fluida la interacción entre disciplinas. La conciencia de que hace falta integrar conocimientos disímiles es cada vez más fuerte…Los puentes también se tienden a la inversa: hay muchos periodistas que se integran a la academia, cosa que hasta no hace mucho hubiera sido más difícil. Sí, tendremos que acostumbrarnos a incorporar los nuevos lenguajes al debate académico.
Acaso el nuevo modelo de intelectual pueda encontrarse en la red y pueda encontrarse en el bloguero. Acaso el nuevo modelo antropólogico pueda verse inmerso en el mundo sin tener que salir de casa, sin toda aquella falsa sobreexcitación que el viaje del mochilero implicaba. Acaso el nuevo intelectual pueda encontrarse en la red y pueda recuperar, al fin, el sueño de la Tercera Cultura. Un modelo de intelectual inmerso en el mundo, contemplativo a la vez que activista o partícipe, y sobretodo scripto-tecnológico. Un modelo de intelectual, que gracias a la tecnología o vía lo tecnológico, reúna de nuevo sin complejos ni pretensiones “disciplinarias” (mi disciplina, pero no la tuya) ciencia y humanidad.
