El próximo día 13 se celebrará en Madrid un encuentro dedicado a promover la incorporación y participación de las mujeres en la Sociedad de la Información.
!Como si no estuviéramos ya incorporadas! Aunque en nuestro país bastante a menudo de maneras muy creativas pero a veces poco visibles o más bien silentes. Esto no se puede decir que sea culpa de los hombres. O sólo de manera indirecta.
Si observamos la lista anual de las personas más influyentes en tecnología de nuestro país o simplemente los periódicos reportes de blogs líder de opinión en España, observaremos como siempre o casi siempre son todo hombres y apenas mujeres. Eso no significa que no haya mujeres usando TICs o escribiendo blogs, pero tampoco que los hombres hayan hecho nada para acallarnos.
No seré yo quien reclame una cuota de género para este sector de nuestra sociedad local. Por el contrario estoy convencida que existen tendencias que indican que el uso de ordenadores entre las mujeres en España es muy avanzado.
Está directamente relacionado con habilidades decididamente propias de las hembras de nuestra especie, e incluso me atrevería a decir que detecto en el acceso de las mujeres a la tecnología en nuestro país usos más inteligentes.
Entiéndase bien, “más inteligentes” en el sentido de las multitudes inteligentes: máxima cooperación, simplicidad, comunicación… (Lo ampliaré mejor en otro post.) Posiblemente por ello, muy pocas de nosotras seamos sólo geeks, en un mundo, el de la tecnología, donde se es sobretodo geek y dominantemente hombre.
Ahora bien, si no voy a abogar por una cuota de participación femenina en la Sociedad de la Información y sus mecanismos de validación pública vía estudios, observatorios o periódicos y revistas especializados, sí que quisiera hacer entender algo a los hombres (y a lo mejor a algunas mujeres, o a mí misma).
Existe en el quehacer femenino –en la noción de “trabajo femenino” desde una perspectiva materialista e histórica– una tendencia a la infra-representación. Nos infra-representamos, es decir, no solemos hacer gala de nuestro dispositivo, ni tendemos a ostentar de nuestro aparato. Existe una tendencia a no representarnos a nosotras mismas adecuadamente y quizás a no valorarnos ni hacernos valorar en el ámbito de lo público, que no en el de lo privado donde parecemos ser muy hábiles para erigirnos como la princesita, la amada o la escogida.
Es un trabajo de mujeres el saber hablar por lo que las mujeres valen. No un trabajo de hombres. Y debemos y podemos aprender de los hombres todo lo que su experiencia en este ámbito pueda aportarnos. Y cambiarlo si es posible también. Y que ellos aprendan también de nosotras en mutualidad.
Hay mucho qué decir de lo que las mujeres han aportado ya a la tecnología como inteligencia colectiva en cuánto a sus usos en nuestro país. Mucho más de lo que es evidente, pues también es cierto que no hay muchos espacios dónde hacer patente esta aportación. Mucho a lo que prestar atención y sobre lo que mejorar el futuro tecnológico.
La pregunta es: ¿qué forma tomaría/tomará la red si llegara a ser un cuerpo femenino o el resultado de un quehacer dominantemente femenino? Esa puede ser nuestra aportación.
La iniciativa, muy meritoria, forma parte del Plan Avanza de Red.es.
Fecha: 13 diciembre Hora: de 10 a 14 horas
Lugar: Salón de Actos, Capitán Haya 41, Madrid.
Participan: entre otros, Rosa María Peris (Dir. Instituto de la Mujer), Carlota Mateos (Rusticae), David Cierco Jiménez de Parga (Dir. Gen. para la Sociedad de la Información) y Francisco Ros (Sec. Estado de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información).